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martes, 25 de noviembre de 2008

Urbanismo y adicciones - ¿Ciudades preventivas o ciudades nocivas?

Por consultas, aportes o sugerencias pueden hacerlo a espaciocero2005@gmail.com

o llamando al 099273946

Creemos que el Acompañante Terapéutico puede cumplir con su rol educativo interactuando con su comunidad, generando verdaderos espacios preventivos donde se destaque el verdadero desarrollo de las potencialidades locales en pro de la comunidad toda. Aumentando los espacios de participación y autogestión ciudadana.


¿Qué creen ustedes que significa urbanismo?

El Diccionario Larousse dice que urbanismo es el “Conjunto de medidas de planificación, administrativas, económicas y sociales referentes al desarrollo armónico, racional y humano de las poblaciones.” Esta definición, podemos relacionarla con la de urbanizar que significa entre otras: “hacer que un terreno pase a ser población abriendo calles y dotándolo de luz... y otros servicios municipales”... y tiene que ver con el desarrollo de una ciudad. En este sentido urbano es: de la ciudad en contraposición a lo rural.

Explorando estas definiciones, nos proponemos analizar cómo inciden las condiciones del urbanismo como factores de riesgo o de protección relacionados a las adicciones.

Leamos globalmente la primer definición. Se destaca que para lo que podríamos llamar un “buen urbanismo”sería necesario que estén bien coordinadas las condiciones administrativas, económicas, sociales y de planificación para lograr un desarrollo armónico, racional y humano de las poblaciones. Esto significa que todas las medidas relacionadas a estos aspectos en su conjunto han de ser coherentes en un sentido racional y adecuado a lo humano.

¿Qué sería planificación armónica, humana y racional?

En este punto, no sólo podemos pensar en la forma de nuestras ciudades si son planas y sus calles dibujan cuadros, sino también en cómo los medios de transporte sortean los obstáculos de distancias, por ejemplo. Esto tiene que ver con aspectos que van desde lo ecológico como los lugares destinados a la eliminación de la basura o los espacios verdes para recreación. También la accesibilidad en los medios de transporte para que la población llegue a sus lugares de estudio o de trabajo o de desempeño de sus tareas cotidianas. Pero también planificar implica mirar a futuro en cuanto al crecimiento de la población, o la extensión de la población hacia otros territorios a los cuales han de poder suministrarse los mismos servicios. Inclusive implica dar cabida a nuevos servicios que la población demande en función de favorecer su desarrollo. Por ejemplo el tendido de la red cloacal, o de las redes de telefonía. Claro que no podemos olvidar que planificación implica aún más y tiene que ver también con la coordinación responsable del resto de condiciones que veremos a continuación.

¿Qué sería entonces la condición administrativa armónica, humana y racional?

Administrar tiene que ver con una buena organización y distribución de los elementos con los que cuento para hacer algo. Estos elementos pueden ser tanto económicos como humanos o materiales. Administrar no significa conseguir nuevos recursos o conseguir “parches” para cubrir carencias, por ejemplo con voluntarismos individuales o institucionales o con dádivas sin objetivos concretos que a la larga no sean sostenibles en el tiempo o en su mismo propósito o que pasan si producir transformaciones. La idea de administrar significa conocer con qué elementos cuento y cómo puedo coordinarlos. La mejor administración es aquella que no superpone las posibilidades que tienen esos elementos y por ende no desgasta, sino que trabaja sobre lo mejor de cada uno y lo transforma en la medida en que se combina armoniosamente con los otros.

¿Qué estamos diciendo con condición económica armónica, humana y racional?

Los recursos financieros son necesarios. Los presupuestos destinados a las ciudades han de poder acompañar en principio la satisfacción de las demandas de las necesidades básicas de la población. Para esto, el mismo desarrollo de políticas públicas que intenten cubrir esas necesidades han de poder coordinarse con los recursos disponibles. Esto exige de quienes estén en las posiciones de poder para decidir, que estén dispuestos a escuchar cuáles son esas necesidades y a dar participación a la población. Claro que no debemos olvidar que deberán coordinar con las necesidades globales de esa población que hacen a las políticas públicas universales. Estas últimas son para todos, en tanto las anteriores pueden focalizarse en una comunidad o en un número de personas específicas, de acuerdo a la edad, a la condición social, etc.

¿Pero, por qué una ciudad puede convertirse en preventiva en materia de adicciones?

En primer lugar diríamos que una ciudad no sólo puede ser preventiva en materia de adicciones, puede serlo en materia de violencia, de enfermedades, etc. Pero en este caso, nos ocupan las adicciones. Si prevenir, es actuar antes de que algún problema aparezca y es tarea de la prevención detectar cuáles son los factores que nos ponen en riesgo o nos protegen de que ese problema aparezca para poder anticiparnos... entonces...

¿Cómo una ciudad se convierte en preventiva?

Podemos utilizar la definición del diccionario para guiarnos en este viaje, como si fuéramos exploradores tratando de trazar el mapa de una zona desconocida... Una ciudad que coordine los elementos de planificación, económicos, administrativos y de las capacidades personales de sus pobladores de forma armoniosa, humana y racional, tiene que ver en principio, con una ciudad que no olvide su condición de social. Esto tiene que ver con que la condición humana no es la de individuos separados, sino la de seres racionales y sociales. La capacidad de la racionalidad también es la que permite darse cuenta de esa interacción entre humanos y la capacidad que esto le proporciona de crear una cultura. Una ciudad es también entonces en donde desarrollamos esas capacidades y en donde se muestra nuestra cultura. La condición urbana entonces es también cultural, histórica y de interacción en la vida cotidiana de sus pobladores.

¿Y cómo entonces una ciudad puede protegernos de las adicciones?

Si dividimos los factores de protección en tres categorías de forma didáctica, sin olvidar que es muy importante su interrelación encontramos: factores que derivan del objeto de consumo, factores que derivan del medio y factores derivados de la persona.

¿Cuál es la condición urbana que nos protege relacionada con el objeto de consumo?

Los medios de comunicación masiva como las propagandas relacionadas a objetos de consumo que nos acompañan cada vez que salimos a la calle, pueden educarnos, vendernos en buena ley, o engañarnos. La propaganda engañosa es la que promete cosas que ese objeto en sí no nos da. Por ejemplo la que nos dice que vamos a ser geniales, divertidos o tener el chico o chica más bonita si consumimos tal o cual cosa. También es engañoso pecharse con una foto que nos dice que sos menos hombre si fumás, seguís caminando y te topás con otra foto que te muestra que sos hombre y feliz si te tomás algo, y a la vuelta de la esquina escuchás que no te creen si te dicen que nadie te regala nada y que las cosas se consiguen con esfuerzo, porque por dos pesos en el casino ahora tenés un auto. La ciudad puede tener dibujos protectores que son los que nos educan en cuanto a ser concientes de las reglas de tránsito o de normas de urbanidad o que nos muestren como ser solidarios, o pueden inducirnos a consumir haciéndonos topar en la puerta del supermercado con el juego de luces de un salón de maquinitas. Una ciudad puede gastar en espacios verdes y abiertos a todos, o puede oscurecerse en plazas públicas que dejan de serlo porque se ocupan por grupos que desarrollan actividades que se convierten en riesgosas para sí mismos o los otros. Además de que en la oscuridad o el aislamiento de comunidades se ocultan impunemente quienes obtienen beneficios de la violencia o del consumo.

¿Cuál es la condición urbana que nos protege relacionada con el medio?

Cuando hablamos de medio incluimos aspectos relacionados con el ambiente y con la familia. En este sentido la ciudad nos protege con espacios de recreación accesibles a todos. También con centros de desarrollo de la cultura, espacios que fomenten el aprendizaje de nuestra historia y lugares en donde se realicen actividades disfrutables por una comunidad como los centros deportivos.

Nuestra ciudad nos protege cuando nuestras casas no están hacinadas, o cuando no se producen grandes conglomerados habitacionales de gente sin el espacio suficiente entre una y otra. O cuando estas aparecen encerradas entre pasajes angostos y carentes de verde o de zonas de comunicación que no sólo no permiten el encuentro con los vecinos para el diálogo, sino que producen verdaderos atolladeros inhumanos que son violentos en sí mismos. No nos protege cuando nuestras casas están sobre la basura o sobre humedales o a orillas de arroyos contaminados. O sobre plomo o debajo de tendidos eléctricos de alto voltaje.

Nuestra ciudad nos protege cuando nuestra familia puede encontrarse con los vecinos y transitar sin demasiados obstáculos por la ciudad para desarrollar sus actividades cotidianas. Estas son simples y comunes como llevar los niños a la escuela sin necesidad de utilizar un bote para cruzar la calle. O esperar a su hijo del liceo tranquilo sin necesidad de estresarnos por saber si su clase ha sido normal o si no tuvieron luz o se inundaron los baños. Nuestra ciudad previene si tenemos acceso a los servicios de transporte, salud, recreación y educación en condiciones humanas y armoniosas. Y previene si podemos participar de nuestra comunidad en todo lo que a ella le importa y si sus preocupaciones llegan con fluidez a quienes están en posición de decidir tomando en cuenta las soluciones que la propia comunidad les propone. Previene haciendo viables los proyectos y ayudándonos a aprender a hacerlos sostenibles en el tiempo. Previene fomentando las redes de participación social y de desarrollo local.

¿Cuál es la condición urbana que nos protege relacionada con las personas?

Uno de los factores que más nos protegen de las adicciones son las condiciones para el buen desarrollo de la identidad. Este proceso de desarrollo implica no sólo lo que podríamos llamar la identidad personal, sino también la identidad como ciudadano y la identidad cultural. Por entre los elementos que inciden en ese buen desarrollo de la identidad como personas y ciudadanos sujetos de derechos encontramos nuestro necesario tránsito por las instituciones. Nuestro primer espacio de socialización es la familia y el segundo es la institución educativa. La ciudad nos protege entonces, cuando nos es accesible nuestro encuentro y permanencia en las instituciones en las que aprendemos valores además de programas curriculares. Aprendemos a interactuar con los otros, a ser solidarios, a compartir y también a generar elementos que nos permitirán acceder más adelante a las oportunidades laborales. También una ciudad nos protege cuando produce espacios propicios en donde aprender acerca de nuestros derechos humanos y como ciudadanos pertenecientes a una cultura.

Guía didáctica para el abordaje de este tema

Una de las formar para tratar estos temas con los niños y adolescentes, puede ser la de proponer armar un juego para la clase. La primer etapa sería la de crear juntos en un papelógrafo el mapa del barrio. Puede realizarse previamente una salida didáctica reconociendo los diferentes lugares, plazas, paradas de ómnibus, clubes, así como también olores y colores. La condición para su creación es la de ir ubicando en el papel cada uno de los lugares que al grupo le parezca significativo respetando su palabra sin inducir a lo que nosotros consideraríamos “bueno”. En una segunda etapa la idea es la de dibujar y colorear cada lugar según sus características, es decir, luminoso, limpio, o no, etc. En una tercera etapa se ubican en cada lugar de la geografía del mapa del barrio. En la última la idea es que de cada niño pueda decir ubicando con papelitos o banderitas alguna de sus características, por ejemplo, es el lugar de reunión de abuelos, o ahí hay palomas, o un centro joven, o allí se reúnen a tomar vino. Luego el juego será poder identificar y contar a los demás en qué lugar cada uno se siente bien y seguro o le han sucedido cosas buenas. De esta forma se comparten experiencias además de comenzar a aprender acerca de las redes sociales barriales y de reflexionar en torno a los factores de riesgo y de protección relacionados con variados temas como el consumo de sustancias, la violencia, el abuso, etc. Recordemos realizarlo en forma positiva, es decir no quedarnos en la anécdota del robo o la pelea, sino de las soluciones o el destaque de los aspectos positivos y protectores de la comunidad.

Nota:

Si recuerdan la definición que dimos al inicio nos gustaría comentar que lo urbano, se plantea en oposición a lo rural. Entendemos que se trata de una definición, sin embargo creemos que no debería ser por oposición, este puede ser un factor nocivo para las ciudades. Cuando hablamos de un desarrollo urbano armónico y humano entendemos que en lo rural también es necesario que se produzcan este tipo de formas “urbanas” de existencia. Es decir la coordinación de los elementos de planificación, administración, finanzas y del orden social en sentido armónico y racional deberían estar presentes tanto en un medio como en otro. La definición por oposición, nos divide, cuestión que lamentablemente reproducimos desde hace mucha historia y sólo nos ha dado como resultado la exclusión social.

sábado, 2 de agosto de 2008

¿Qué sabemos de las adicciones?

Comencemos por el principio...

¿Qué son las adicciones?

En los libros, vamos a encontrar que adicciones está definida como una enfermedad.

¿Cuáles son las características de esta enfermedad?

Las adicciones son la pérdida de la capacidad de detenerse o de abstenerse de consumir "algo". Es decir no poder dejar de consumir o no poder decir que no.

Entonces: ¿Comer torta es riesgoso?

No, porque han de cumplirse otras características como la de que ese consumo nos ocupe paulatinamente todo nuestro tiempo. Y además necesitaremos cada vez más cantidad para generar los mismos efectos placenteros.

¿Cómo es eso de ocupar cada vez más el tiempo?

Es que no sólo se trata del momento en el que se consume, sino que hay que tomar en cuenta el tiempo que se ocupa para buscar lo que se consumirá, además del dinero para conseguirlo. Nuestro día se transforma en una sucesión de búsquedas de dinero + "algo" a consumir + lugar. Vamos dejando nuestras relaciones cotidianas con amigos, pareja y familia. También se van dejando de frecuentar los lugares a donde nos gustaba ir, o se deja de asistir a la escuela, al liceo o al trabajo. Nuestro mundo, nuestro pensamiento y nuestro deseo, se van centrando en el consumo y en la relación con lo que consumimos. Porque terminamos creyendo que nos hace sentir bien, que es la única manera para lograrlo y que de esa forma todo está mejor. Sin embargo, quienes han estudiado este fenómeno y también quienes han sido adictos nos dicen que con el correr del tiempo nada mejora con aislarse y consumir. Se vive preso del consumo.

¿Por qué se necesita cada vez más cantidad?

Porque nuestro cuerpo y nuestra mente se acostumbran a una determinada cantidad de consumo y a una determinada sensación. Esto se llama tolerancia. Para conseguir los mismos efectos que antes conseguíamos con un pedazo de torta, en un tiempo, se necesitará la torta entera.

¿Qué es entonces el "algo" al que se puede ser adicto?

Generalmente le decimos "objeto", pero también una persona puede ser adicta a una situación como por ejemplo el trabajo. Objeto le llamamos cuando se trata de adicciones a sustancias psicoactivas, conocidas como drogas, así como también objetos materiales o relaciones con personas o cosas.

¿Cuáles son las sustancias psicoactivas?

· Sustancias de consumo socialmente aceptado y de venta libre - tabaco, alcohol, mate, té, café, chocolate. Estas sustancias las encontramos en quioscos, supermercados y almacenes.

· Sustancias de consumo no aceptado visiblemente y de venta clandestina - marihuana "porro", cocaína, pasta base, éxtasis. Estas sustancias son conocidas como sustancias o drogas ilegales, aunque el consumo de ellas no está penado pero sí su venta.

· Sustancias de consumo social de venta restringida pero de uso indebido - Son algunos de los medicamentos llamados psicofármacos. Su "uso indebido" es porque estas sustancias no fueron hechas para un consumo sin indicación médica.

· Sustancias naturales - hongos y de la flora autóctona.

· Sustancias químicas de venta controlada pero de uso indebido - Nafta, kerosén, pegamentos, etc.

¿Cuáles son las cosas materiales o situaciones?

Son las llamadas adicciones sociales. Se refiere al consumo de: Internet, comida, objetos materiales (ropa, etc.), teléfonos celulares. También se puede ser adicto al juego, al sexo, parejas, líneas telefónicas 0900 o al trabajo, etc.

Entonces se puede ser adicto a:

v Todo aquello a lo que no podemos decir que no en ninguna circunstancia y además no podemos detenernos de consumirlo.

v Lo que paulatinamente ha ocupado todo nuestro tiempo

v Lo que necesitamos cada vez más cantidad para lograr los mismos efectos

Ser adicto entonces es quien:

v No puede decir que no ni parar de consumir

v Ocupa todo su tiempo en consumir

v Consume cada vez más para lograr los mismos efectos

Guía didáctica para el abordaje de este tema

Tratar estos temas con los niños y adolescentes, no sólo involucra información veraz, coherencia entre pensamiento y acción de los modelos adultos que mostramos. También involucra potenciar el pensamiento crítico y brindar espacios de participación. Hablar acerca de lo que se siente, se piensa y se hace, y la valoración de los logros y las capacidades singulares, son por sí mismas formas de prevención. Las adicciones tienen lugar en el no lugar de lo no dicho y lo bloqueado.

Nota

Las sustancias psicoactivas naturales existen desde la antigüedad. Los indígenas de culturas diversas las utilizaban con fines religiosos. Sólo las consumían en determinadas situaciones como festividades, nacimientos, cambios de estación. También como forma de pedidos y consultas a sus Dioses por buenas cosechas, acerca del futuro o para curar enfermos. El consumo de estas sustancias, se hacía en el marco de una serie de actos bien establecidos y prefijados llamados rituales. Tan sagradas eran las situaciones, que estos rituales se transmitían de generación en generación y se conservaban intactos en su esencia.

domingo, 27 de julio de 2008

Historia oficial, memoria y adicciones

Lic. En Psic. Laura Buschiazzo
Lic. En Enf. Gabriel Chalá

Comencemos por comprender... de eso también se trata la reconstrucción que hacemos de los hechos del pasado. Los contamos como fueron también para comprender qué pasó y por qué.

¿A qué nos referimos con historia oficial?

La historia oficial haría referencia a acuerdos entre las personas para contar sucesos pasados. Creemos que es necesario que exista porque para que la historia sea transmitida de generación en generación es importante que se cuente de manera coherente y tratando de encontrar la mayor objetividad posible. Para ello si bien podemos opinar acerca de la historia dejamos que quienes la escriban sean los profesionales capacitados y que la información la obtengan de personajes protagonistas e informantes calificados, de documentos fidedignos, y del registro que de la observación de los hechos se haya realizado. Además, es necesario que haya transcurrido un tiempo entre el hecho y su reconstrucción porque nos permite tomar la distancia adecuada para despejar los contenidos subjetivos y su afecto asociado. Esto no quiere decir que se omita el hecho de que un suceso genera efectos subjetivos y de muchas otras índoles en las personas y las sociedades. Estos efectos son estudiados y relacionados también por otras disciplinas como la Antropología, la Sociología, la Psicología.

¿A qué nos referimos con memoria y por qué la distinguimos de la historia?

La historia tiene mucho de memoria, pero decimos memoria a los hechos que se guardan en nuestro registro personal o en el de las sociedades en su conjunto con todo el contenido afectivo y de significación que tienen para nosotros. La memoria nos es útil y necesaria para nuestro propio aprendizaje por experiencia, por ello también se convierte en un elemento importante para el desarrollo de nuestra identidad personal y también colectiva. Porque la memoria es memoria personal y también lo es en muchos casos, memoria que pertenece a un pueblo. Forma parte de la identidad social y cultural. También la historia oficial participa de estos procesos de identidad y es importante que exista como acuerdo ya que implica poner límites concretos a períodos, contextos, sucesos, etc. Conocer los límites de aquello de lo que no participamos o no conocimos directamente, o de lo que necesitamos aprender aún habiéndolo vivido, es necesario para el buen proceso de identidad. Luego, y entonces sí, habrá tiempo de expandir el conocimiento y establecer nuevas relaciones entre los hechos. Además, para el buen desarrollo de la identidad necesitamos que nuestra memoria se ubique por entre los hechos que compartimos con otros seres humanos, la historia oficial y otras memorias, sino parecería ser una creación fantástica que no nos identifica al resto de nuestros iguales. No nos permitiría sentir que pertenecemos a una sociedad, a una cultura, a un mundo.

¿Por qué relacionamos la historia oficial, la memoria y las adicciones?

En primer lugar recordemos que adicción significa “lo no dicho”. Por ello las posibilidades de transmitir la historia y de contar acerca de los contenidos de nuestra memoria haciéndola compartida van de forma opuesta en relación a un proceso de a – dicción, o de ocultamiento de hechos o situaciones, por ejemplo de la historia familiar, etc.

En segundo lugar hablamos de que la historia oficial implica acuerdos a los cuales consideramos negociaciones entre dos o más personas, para las cuales las reglas de juego, los roles y su alcance son conocidos por todas las partes. Implica el conocimiento de las consecuencias posibles. En la negociación, se tiene conciencia y decisión de qué cosas estoy dispuesto a dejar y que cosas no. Ponemos énfasis en la realización de acuerdos para la construcción de la historia oficial distinguiéndola de los pactos ya que estos implican la aceptación de reglas que, o no son conocidas en su totalidad por todos quienes pactan, o dejan fuera a una persona o sector social. Implican la falta de medida del alcance de lo pactado, es decir las reglas no son tan claras, ni tan explícitas y pueden estar ocultas a una o más partes. Además no aparecen bien definidos los roles de quienes participan e implican condiciones de alguna desigualdad de poder. Existe una asimetría conocida o no, conciente o inconsciente. Es decir que alguien posee algo por el cual el otro que lo necesita establece el pacto. El acuerdo es posible entre partes en igualdad de condiciones.

El pacto entonces está asociado a algo que no se dice, a lo no “dicho”.

¿Entonces por qué historia oficial, memoria y adicciones?

Decíamos en el párrafo anterior que poder acodar la construcción de una historia oficial se opone al ocultamiento, a lo no dicho y contribuye al proceso de identidad saludable, tanto personal como colectiva. Esto permite asociar nuestra memoria de los hechos u ordenar lo conocido en el tiempo de manera tal de poseer coherencia e identificación de pertenencia a una época o proceso humano. Nuestra memoria encontrará lugar y por tanto podremos describir un pasado, un presente y proyectar un futuro. Sabremos que el afecto que algo nos provoca es pasado y experiencia que nos permitirá repetirla o evitar que vuelva a suceder. Hacer compartibles por coherentes y no locos sino “reales” los contenidos de la memoria personal o colectiva permiten el desarrollo de la identidad personal y social de forma saludable.

La historia oficial acordada y asociada a la memoria personal y colectiva compartible está en orden con la identidad saludable. La historia oficial pactada y el ocultamiento de la memoria personal o colectiva se alía con la impunidad. Es decir con algo que nos sucede o sucedió y puede volver a suceder sin que podamos prevenirlo o controlar o revertir sus efectos. Genera miedo, desazón, inseguridad y no nos permite proyectarnos al futuro. Es “algo” que tiene poder sobre nosotros, nos domina. Algo en lo que no podemos identificar un rostro y por tanto no podemos hacer responsable.

Ser adicto implica haber desarrollado una “identidad” de adicto es decir una identidad que se asocia a algo no dicho. Es una construcción personal y colectiva que se alía a la impunidad. ¿De qué? No sólo de lo siniestro de perder la capacidad de detenerse o de abstenerse de consumir, sino también el destinar el tiempo vital al consumo, además de no tener proyectos de vida futura. También de lo siniestro de la impunidad de quienes lucran con la venta de estas sustancias y permanecen ocultas.

La reconstrucción de la historia oficial acordada, la posibilidad de compartir los contenidos de la memoria individual y colectiva son herramientas de prevención de las adicciones ya que permiten el desarrollo de la identidad saludable y la esperanza de proyectarse al futuro.